POESÍAS REVOLUCIONARIAS

Poema a “Alberto Carrera Torres”
 

Tula guarda en sus entrañas
el cuerpo de un hombre inerte
Maestro de vocación,
Y militar de renombre,
Alberto Carrera Torres,
hombre de gran trayectoria
hoy evoco en tu memoria
“al defensor de los pobres”
A causa del mal gobierno
el país se estremecía,
y en armas se levantaban
los que ya más no podían.
En mil novecientos diez
Tamaulipas se cimbraba
Alberto Carrera Torres
La lucha armada tomaba.
 
La villa de Bustamante
fue su terruño natal
año de mil ochocientos
ochenta y nueve al pasar
En el rancho de atarjeas
vive sus primeros años
compartiendo sus vivencias
con jornaleros y peones.
Los caciques de Jaumave,
Bustamante y Miquihuana,
muestran temor por la toma
De sus riquezas y fama.
En mil novecientos trece
decreta la ley agraria,
para repartir las tierras
que en la lucha conquistaba.
 
Muy chico llegó hasta Tula
en donde empieza a estudiar,
mostrando en todo momento
una gran capacidad
Manuel Villasana Ortíz
los primeros toques da,
a una conciencia brillante
que pronto había de mostrar.
Sus hazañas fueron muchas
porque libró más batallas
llegando hasta Guanajuato,
Carrera Torres triunfaba.
Al vencer los carrancistas
declinaron sus hazañas,
cercándolo poco a poco
para que al fin se entregará
Lo acreditan de maestro
por la gran necesidad,
de que alguien siembre en el joven
ideales de libertad
Demostró desde el principio
Una gran capacidad,
llevando hasta Miquihuana
su ideología liberal.
En Victoria fue nombrado
un Consejo Militar
que sin escuchar razones
lo mandaron fusilar.
Cuentan los que estos vieron
que jamás lo doblegaron
y fue con tiro de gracia
cuando por fin lo callaron.
 
Enseñó a os más humildes
a defender con tesón
los principios doctrinarios
de Ricardo Flores Magón.
No pudo seguir sufriendo
de su gente la opresión
y dejando el magisterio
Entra a la revolución
Alberto Carrera Torres
es el símbolo ejemplar,
de un General y Maestro
Que defendió un gran ideal.
Es en Tula Tamaulipas,
donde una tumba inmortal
guarda los restos de héroes
que murió por entregar


Autora: Ma. Sabina García Lara. Docente de la Universidad Pedagógica Nacional de
Matamoros, Tamaulipas. Tomado de la Revista Difusión Educativa UPN. Junio de
1998, año 7 no. 19 pág. 39.

 

CORRIDO DE CATARINO MARAVILLAS
 

Catarino Maravillas,
Catarino Maravillas,
de noche cruzó la mar.
Llegó de Cuba la linda
¡ay, sí! ¡ay, no!
llegó de Cuba la linda
y nadie lo fue a esperar.
Se fue por el mal Gobierno
que lo quería asesinar.
 
 
Primero fue maderista
en guerra contra el rural.
¡Que vivan Pancho Madero
y don Aquiles Serdán!
 
 
Madero murió a balazos
--¡la cosa se puso mal!—
Catarino Maravillas
con Zapata fue a pelear.
 
 
¡Qué verde estaba el ejido
que con sus manos sembró!
Verdes cañas, cañas altas
que hasta el cielo levantó.
 
 
Zapata murió a balazos
--¡la cosa se puso mal!—
pero quedaba Carranza
y con Carranza fue a dar.
 
 
Montaña azul del domingo,
lunes salobre del mar,
combate que empieza en martes
para el viernes acabar.
Blanco sábado en sosiego
sin pólvora al despertar.
 
Carranza murió a balazos
--¡la cosa se puso mal!—
Catarino Maravillas
Con Villa fue a pelear.
 
Combate de Las Palomas,
batalla en El Capulín;
veinte leguas a caballo,
veintiuna en ferrocarril.
 
Caballito de batalla
--galopar y no llegar—
caballito de batalla
nunca podrás descansar!
 
Villa fue muerto a balazos
--¡la cosa se puso mal!—
Catarino Maravillas
se regresa a la ciudad.
 
Ciudad de bandera al aire
y calma presidencial;
El Sagrario, los Portales,
el Palacio Nacional,
el Zócalo, en el que cabe
la más recia tempestad.
 
Catarino Maravillas,
sintetiza a la Nación
Grita el 15 de septiembre:
¡Que vivan por muchos años
la Virgen de Guadalupe
y el General Obregón!
 
Obregón murió a balazos
--¡la cosa se puso mal!—
Catarino Maravillas
de nuevo se fue a pelear.
 
Una mañanita blanca,
blanca en los rieles del tren,
se fue camino del Norte,
se fue para no volver.
 
Del Norte se fue a La Habana
--destierro en el corazón—
Catarino Maravillas,
Catarino Maravillas
piensa regresar a México
cuando haya Revolución.
 

 

SEÑALES

JOSÉ MUÑOZ COTA

Vestido de charro viene
don Emiliano Zapata
el campo verde se lleva
en sus espuelas de plata,
que al galopeo de su cuaco
un fuerte viento arrebata.
 
 Viene Emiliano Zapata
para el Cerro del Jilguero.
¡Entre duro, muchachos!
Este es hombre verdadero.
A este caballo de espadas
te juego todo el dinero.
 
El Plan de Ayala en las manos:
Tierra libre para todos,
sin capataces, sin amos.
El horizonte se aferra
al grito de los surianos
que están haciendo la guerra.
¡No queremos pedacitos,
queremos toda la tierra!
 
Entrenle duro, muchachos,
que para morir nacimos.
¡Ah! Tlaltizapán querido,
donde a Zapata seguimos.
 
Estas eran unas señales:
Cada labriego escondía,
en sus tugurios de paja
su rifle con siete llaves,
y cuando llegaba el día…
¡Viva Emiliano Zapata!
Eran gallos de pelea
con legítima navaja.
 
Estas eran sus señales:
Jamás gastaron dinero
para comprar carabinas
en países extranjeros.
Zapata decía orgulloso:
A ningún hombre le debo;
les quité a los federales
todas las armas que tengo.
 
Estas eran sus señales:
El lujo pervierte al hombre
y lo distancia del pueblo.
Qué limpio que fue tu nombre,
salió sin oro ni plata
sin manchar su cuño humilde
con intrigas ni traiciones.
¡Viva Emiliano Zapata!
 
Fuente: Poesías Patrióticas Mexicanas, recopilación. México, Anaya Editores.