La invasión francesa a España y el consecuente despojo de la corona a Fernando VII generó una crisis política en todo el imperio español. En la ciudad de México, capital de la Nueva España, surgió una confrontación entre los españoles peninsulares y los criollos acerca de cómo debía procederse en este caso. El temor de que los criollos, apoyados por el Virrey José de Iturrigaray, proclamaran la independencia movió a los peninsulares o gachupines encabezados por Gabriel de Yermo a dar un golpe de estado. Aprehendieron a los integrantes del ayuntamiento de la capital y destituyeron al mismo virrey. Estos acontecimientos generaron mucha tensión en todo el virreinato aumentando la desconfianza y recelo de los nativos de la Nueva España en contra de los peninsulares.