Mientras en España se llevaba a cabo la guerra para expulsar a los invasores franceses, los novohispanos organizaban sus primeras elecciones para nombrar a los representantes que participarían en las Cortes, en España, las cuales gobernarían en lugar del depuesto Rey. Algunos novohispanos temerosos de que la Nueva España cayera bajo el dominio de los franceses y deseosos de deshacerse del predominio de los gachupines juzgaban conveniente declarar la Independencia de España. No obstante, las autoridades españolas estaban muy atentas a reprimir cualquier tendencia autonomista o independentista. Así lo hicieron con un grupo de conspiradores de Michoacán que pretendían convocar a la formación en Nueva España de un gobierno propio independiente del de España, aunque sin desconocer a Fernando VII.