Juan Nepomuceno Antonio Jiménez Garza. (1781-1811).


Protagonista de la guerra de independencia en el Nuevo Santander. Nació en la villa de Santander, hoy Jiménez, el primero de septiembre de 1781; sus padres fueron Manuel Jiménez y Dominga Garza.
Nada se sabe sobre su vida antes de febrero de 1811, cuando Mariano Jiménez, lugarteniente de Miguel Hidalgo en el noreste novohispano, lo nombró comandante de las fuerzas del Nuevo Santander que acababan de adherirse a la causa insurgente en Padilla. No obstante, cuando dichas tropas se trasladaron a la villa de Aguayo donde se reunieron con los insurgentes potosinos comandados por Fray Luis de Herrera, Ignacio Villaseñor e Ildefonso Blancas; Juan Nepomuceno Jiménez que ostentaba el grado de coronel otorgado por Mariano Jiménez, entregó el mando a brigadier Blancas en razón de su mayor rango. Dicha renuncia al mando también pudo estar motivada por algunas desavenencias que probablemente tuvo con los líderes de las tropas novosantanderinas, que se negaban a reconocer la autoridad de Mariano Jiménez.
A principios de abril, cuando se supo del desembarco del coronel realista Joaquín de Arredondo en Tampico, quien venía a combatir a los insurgentes, los milicianos reunidos de la villa de Aguayo decidieron congraciarse con las autoridades virreinales. Para ello apresaron a los insurgentes potosinos que estaban con ellos y se los entregaron a Arredondo quien fusiló a los líderes Fray Idelfonso Blancas, Ignacio Villaseñor y fray Luis Herrera el 17 de abril de 1811 en la plaza central de la villa de Aguayo.
Tal parece que Juan Nepomuceno Jiménez desaprobó la conducta de sus compañeros y la decisión de Joaquín de Arredondo, pues se retiró a su casa en la villa de Santander. Sin embargo, Arredondo le ordenó que reuniera caballos y se los llevara a la villa de Aguayo, lo cual ejecutó Jiménez presentándose con los animales la tarde del día de la ejecución. Unos días después, y a propósito de la campaña que Arredondo se preparaba para emprender contra los indios rebeldes de Tula, el líder insurgente y fraile Juan Villerías, que operaba en el territorio de Nuevo León, invitó a Juan Nepomuceno Jiménez a conspirar contra Arredondo. El plan consistía en atacar al comandante realista al internarse en la Sierra desde dos flancos; Villerías atacaría por el lado de Jaumave y los milicianos novosantanderinos por la retaguardia
Tal parece que Jiménez aceptó participar en la conspiración y para ello, durante un juego de cartas, invitó a otros oficiales a unírsele. Por desgracia, uno de ellos, Gordiano del Castillo, lo denunció ante Arredondo quien de inmediato ordenó su aprehensión junto con la de Antonio Boeta y Viviano Farías. A los dos últimos los liberó Arredondo poco tiempo después, pero a Juan Nepomuceno Jiménez se lo llevó consigo en su viaje hacia Tula que inició el 3 de mayo. Un día después, al llegar al paraje conocido como El Salto, en el camino de las minas, el feje realista ordenó colgar de una encina a Jiménez. Su cuerpo estuvo pendiendo del árbol hasta el día 7, cuando el capitán Miguel de la Garza lo bajó y trasladó a la villa de Aguayo donde fue sepultado ese mismo día. Al momento de su muerte, Jiménez estaba casado con Felipa Ahumada, aunque no se sabe que haya dejado descendencia.
El 31 de octubre de 1827 el Congreso del estado de Tamaulipas dispuso que la villa de Santander cambiara su nombre por el de villa de Jiménez en honor al insurgente originario de dicho lugar. Quizá porque a diferencia de la mayoría de los milicianos novosantanderinos se mantuvo fiel a la causa insurgente incluso a costa de su propia vida.
Fuente: Toribio de la Torre y coautores, Historia general de Tamaulipas, México, Instituto de Investigaciones Históricas de la UAT, 1986. Vidal Efrén Covián Martínez, Compendio de Historia de Tamaulipas s. Juan Fidel Zorrilla y Carlos González Salas, Diccionario biográfico de Tamaulipas, Ciudad Victoria, Universidad Autónoma de Tamaulipas/Instituto de Investigaciones Históricas, Tamaulipas, 1984.